viernes, 10 de octubre de 2008

Jose Ignacio Lapido - Cartografía (2008)

Una interesante reseña del fantástico nuevo disco de Jose Ignacio Lápido que publican en el Freek de este mes.

Desde luego, no es este un país en el que el noble arte de la orfebrería pop esté muy bien considerado. En un mundo mínimamente justo, los grandes orfebres del mundo serían considerados patrimonio de la cultura local, pequeños grandes artistas que dinamitan lo cotidiano para conseguir extraños vericuetos en los cuales la belleza aparece por sorpresa. Jose Ignacio Lapido, el Lapido guitarrista, cantante y compositor, nos regala un nuevo disco (a pesar de considerarse un artista poco prolífico este es ya su quinto larga duración en solitario) donde por primera vez suena mas a una banda que a cantante acompañado de músicos de sesión, y donde las letras, de nuevo, nos hacen regresar a ese fantástico jardín onírico en el que se convierte su poesía musicada.

Su voz ha ganado en intensidad, y canciones como el primer single “Cuando el ángel decida volver”, o la contagiosa “Nunca se sabe”, son ejercicios exquisitos de esencia pop y rock, pequeñas gemas cinceladas con el gusto de ese experimentado artista que continua su camino, con cierto regusto de amargura por lo injusto, pero con la convicción de saber que el suyo es el camino adecuado. Maravillosas letras incrustadas en melodías perfectas, dudo mucho que se pueda definir mejor en menos palabras el disco del granadino. Por cierto, la presentación del CD es de las que merecen que te gastes los euros en él, cuidado art con letras incluidas, algo que por desgracia ya no se estila.

Y sí, finalmente he conseguido hacer la reseña sin tener que recurrir a mencionar a su antigua banda.

8 comentarios:

eric waits dijo...

Bueno, algun día hablare de la mejor banda de mi tierra y ... de ¿la mejor banda de rock de este país?. Lapido es un auténtico malafollá (como decimos en Granada), pero a la vez es diferente, es independiente y es honesto. Eso ya te lleva al 80% del camino.

Un esquimal onanista (como otro cualquiera) dijo...

Para mí el más grande. Y menudo discazo se ha marcado, o más bien, se ha vuelto a marcar.
Oye Waits,con eso de malafollá que queréis decir ¿mala leche?

eric waits dijo...

... es como una forma de ser genuinamente granaina ... no necesariamente agradable para el que la sufre ... ¡pero nos gusta!. Siento no ser capaz de explicarlo mejor.

javistone dijo...

Hacía años que no escuchaba lo de la malafollá, juas,... Efectivamente Lapido tiene fama de ser un poco desagradable, pero qué le vamos a hacer, si sigue haciendo buena música... Y los 091 fueron mas grandes que la vida, mi banda española favorita de siempre.

Un esquimal onanista (como otro cualquiera) dijo...

Amén a eso Javistone.

Sr. Mondongo dijo...

De lo mejorcito que ha sacado este pollo en solitario, lo tengo achicharrao ya.

Héctor dijo...

Como había comentado solo tengo dos discos de los 091 ,tengo tres días de escucharlos y me "movieron el tapete" como decimos acá en México... como guitarrista puedo decir que lapido es una nueva y fresca inspiración que ha llegado a mis oídos, de tan lejos y tarde, pero llego al fin... como si los ochentas no hubiesen pasado y la música fuera del presente, porque las líneas que escribe son atemporales, me queda la duda con lo que escribes, si empezaré a escuchar su trabajo solista desde el inicio o desde el último trabajo? saludos Javi y a todos también !

H

javistone dijo...

Hector, yo en tu caso, agotaría la vía 091, y si después te quedas con ganas de más, lánzate a los discos de Lapido. Te explico: 091 era Lapido más el hermano, una gran base ritmica y sobre todo una voz, la de José Antonio García, hacían de 091 una máquina de rock insuperable. Unua vez que Lapido comienza su carrera en solitario, tenemos a una parte del grupo (fundamental por su guitarra y sus letras), pero sin una voz importante, y sin el respaldo de una banda consolidada detrás. Por eso mi recomendación es esa: lánzate a por toda la discografia de los 091, que es suficientemente amplia y disfrutable. Luego hablamos.