miércoles, 22 de noviembre de 2017

Redd Kross: Toda una vida de color, melodías y diversión pop.


Corría allá el año 1993 o así y me encontré, en mi cita mensual con el Popular 1, una entrevista a unos tipos desaliñados a los que se les había estado fotografiando por las calles de Barcelona. Recuerdo una de las fotos en las que uno de ellos, en primer plano, se subía la camiseta hasta el cuello enseñando el pecho, dando una imagen de gente desinhibida y desenfadada. Uno de los titulares decía que Barcelona les encantaba a los integrantes de la banda (¿a quién no?) y que estaban pensando realmente en mudarse allí. Lo cierto es que me interesaron cero. De esos años, de la vorágine tan brutal que supuso aquella época en cuanto a bandas y a discos de nivel estratosférico, Redd Kross no me interesaron lo más mínimo en un principio. No tenían nada que ver, según comentaban los redactores, con los sonidos que estaban de moda entonces y que copaban nuestra atención. Además, ellos hablaban de bandas y estilos que me eran muy ajenos y, como no había forma de escucharlos, simplemente no les hice ningún caso. 

Pasó mucho, mucho tiempo hasta que, ya viviendo en Madrid en el 98 ó 99, que decidí echarles una oreja. Para los que no vivieron la época pre-internet esto debe sonar arcaico, pero así era. Si no tenías quién te grabase una cinta de algún grupo o artista, tocaba pasar por caja, algo que, para según qué bolsillos era complicado. Además… si los discos del grupo al que quieres escuchar tenían sus discos descatalogados, ya todo se complicaba. Por aquel entonces ya había leído más sobre ellos y mi interés sobre cómo sonaban esos Redd Kross había crecido. Era ya mucha gente alabando las maravillosas canciones y melodías que la banda de los hermanos McDonald llevaban años facturando. Se reseñaban igualmente sus conciertos, maravillosos, auténticas orgías de energía y desenfreno juvenil. Me encontré por fin con una edición japonesa del “Third Eye” en la añorada tienda Rock N’ Roll Circus que había detrás de Callao. Me costó unas 6.000 pesetas, una locura para mi exiguo presupuesto, pero… bendita locura. Me lo llevé como lo que era, un tesoro largamente buscado. Era una edición muy freak, claro… todo en japonés, lo que hacía ese diseño tan vistoso aún más excéntrico (ya sabréis la historia, la chica que sale desnuda solo con un antifaz en la portada era Sofia Coppola). Me faltó tiempo para llegar a mi casa y tirarme a la cama y escucharlo a todo trapo… Si comienza “The Faith Healer” y no caes rendido… tienes un problema gordo de atención y/o de gusto… Si con “Annie’s Gone” no te hierve la sangre y te entran ganas de llenarte de purpurina y comenzar a bailar… “I don’t know how to be your friend” es maravillosa, “Bubblegum Factory” es MAGIA, ¿quién puede resistirse a esas melodías, a esos coros? “Take me on a tour of the bubblegum factory, I want to see where love is made, Take me on a tour of the bubblegum factory, I wanna hear those records play “… una canción que podría estar escuchando una y otra vez sin parar de flotar. No me podía creer lo que estaba escuchando, estaba en una nube… Melodías gloriosas, sonido contagioso, energía a raudales… todo lo que había leído de ellos se había quedado corto. Hay muchas bandas de las que lees y luego no te dicen nada (podría hacer una lista muy extensa), pero Red Kross entraron a formar parte enseguida de ese grupo de formaciones que te acompañarán el resto de tus días, canciones que seguirán sonando con la misma frescura que el primer día. Recuerdo ponérselo a mi hermano mayor y que me contestara con un arrogante e innecesario: “son horribles, son una broma pesada que el Popu os ha gastado”, como si fuéramos una panda de tipos sin criterio que siguiéramos al líder que  nos indicase qué y qué no debía gustarnos… y sobre todo, dando a entender que Redd Kross son una basura. Increíble pero cierto. Creo que fue la última vez que le puse música a mi hermano. Desde entonces mis colegas y yo hablamos de Redd Kross con la coletilla “la broma pesada del popu” como homenaje a aquel descacharrante comentario. Por cierto, esa copia se la dejé a una ex-amiga junto a uno de los Killer Barbies más el “A nod…” de The Faces y la muy inútil se los olvidó entre las cosas que dejó en su despacho cuando cambió de trabajo. Sin comentarios. 

Al poco tiempo en una cubeta de esas en las que hay discos medio rotos me encontré con “Phaseshifter”, la caja destrozada y el libreto dañado, pero el cd intacto. Qué gran disco, por dios!!! Como había perdido “Third eye”, “Phaseshifter” se convirtió en uno de los mis discos de cabecera durante años. Mucho más enérgico que el anterior, sin la teclista el sonido se endurece, las guitarras suenan más fuertes, pero todo sigue girando alrededor de las melodías. Igualmente, ¿quién diablos puede resistirse a cosas como “Monolith”? ¿”Crazy world” no es un trallazo incontestable? “Visionary”, “Only a girl”… imposible quedarme sólo con alguna… son parte de mi vida. “I'm looking for a visionary, because I guess I want somebody, we all need somebody, looking for a visionary, and that saviour is you", he cantado ese estribillo hasta la saciedad…

Show World” ya me lo pude comprar como dios manda (y una reedición normal de “Third eye”) y esos tres discos han sido parte fundamental de la banda sonora de mi vida. Y aunque 2012 ya parezca alejado en el tiempo, más tiempo nos pareció el tiempo que se tomaron para grabar “Researching the blues”, otro disco ENORME de los hermanos McDonald… con el regalo además de que al poco tiempo puede cumplir uno de mis sueños que fue verlos en directo, en el Freek Fest, apenas una hora en un entorno idílico. Qué maravilla, ese recuerdo y esa hora me la llevaré a la tumba como uno de esos momentos en los que agradeces haber nacido.

Pero lo mejor está por llegar, la noticia de la gira Redd Kross por nuestro país en diciembre es una de las grandes noticias musicales de este curso (y vive dios que hay muchas), así que la familia Stone al completo se ha organizado ya el viaje a la capital del reino para disfrutar de una de las bandas de mi vida y, si nada se tuerce, conocerlos y entrevistarlos, pero sobre todo, poder decirles que gracias, gracias por haber hecho mucho mejor mi vida. 





PLAY LIST REDD KROSS DE JAVISTONE

martes, 14 de noviembre de 2017

...y esto se acabó, amigos.


Ahora que este viaje va terminando creo que es el momento indicado para sentarnos a hablar de él. Hasta ahora, todo mi discurso ha versado sobre el proceso en sí, el cómo se intentaba llegar a ese punto. Ahora, ese punto ya queda atrás, y son la experiencia y la distancia quienes hablan.

Ha sido un viaje intenso, extraño, liberador. Nadie me pidió que lo hiciera, y nadie me dijo lo contrario, muchos me escuchaban como el loco que quiere atravesar el mar con una barca a remos, simplemente decidí hacerlo y montar toda una película a su alrededor. Película que terminó con su presentación rodeado de amigos, de los de verdad, de los que siempre están ahí pase lo que pase. De esos que están cuando sufres pero también cuando quieres contar algo. De esos en los que veías en sus ojos el brillo del orgullo y satisfacción de que su amigo o su hijo o su primo… estuviera allí delante, en un precioso patio andaluz rodeado de historia y enredaderas, reuniéndolos a todos para dar su pequeño aporte al mundo, un mundo que rara vez se para a escuchar, pero que ese día, sin duda, lo hizo.

"Javistone, Diez años de Blog & Rock", el proyecto, se inició como homenaje al blog y a todo lo que ha representado para el que suscribe. Diversión, intensidad y sobre todo una ventana al mundo donde antes no había nada. Algo que terminó convirtiéndose en algo más, una especie de ser independiente que cobró vida propia y a través suya empujó a su propio creador, enfrentándole a decenas de momentos en los que estuvo a punto de tirar la toalla. Y a momentos en los que apenas se reconocía a sí mismo consiguiendo ir mucho más lejos de lo que habría llegado a imaginar.

A finales de año y con una segunda edición en marcha en forma de pequeña tirada extra, puedo afirmar que ha sido un viaje maravilloso, en el que hay tantos momentos grabados a fuego que no sabría por dónde comenzar. Desde maquetar y maquetar con mi hija de dos años sentada en mi regazo como si desde su fuero interno hubiese querido observar ese lento y mágico proceso; el momento en que abrí las cajas con lágrimas en los ojos de emoción; las palabras con las que mi buen amigo Miguel me presentó aquella tarde; el tacto de cada página al pasarla y verme a mí mismo en ellas; la sensación de haber sido capaz de llevar adelante esta bendita locura sin más ánimo que el amor al arte; ver a Julio y Búho en escena simplemente por amistad; la cara de admiración de Lucía al sentarse a mi lado en la firma de ejemplares… y sobre todo, el orgullo de haber hecho lo que quería, tener un libro, mi libro.


Gracias a todos.