martes, 19 de septiembre de 2017

Presentación "JAVISTONE, DIEZ AÑOS DE BLOG & ROCK".


Finalmente llegó el momento de hacer la presentación oficial. El mal llamado "libro", ese artefacto llamado "Javistone, Diez años de blog & rock" será presentando oficialmente el próximo viernes 29 de Septiembre en el Tabanco Las Cuadras, precioso local situado en la jerezana plaza de la Asunción. Será algo tan aparatoso como todo lo que se hace por esta casa, a saber, habrá quien presente la velada (es lo único que aún está pendiente), luego yo soltaré un pequeño ladrillo, luego quien quiera podrá comprar el libro (no quedan demasiados, la verdad, la tirada de 50 al final va a quedarse corta) y si hay algún fetichista en la sala, pues haré la consabida firma de ejemplares, cosa que realmente me parece algo extrañísimo, no me imagino ahí sentado poniendo dedicatorias y firmas a los incautos que adquieran el artefacto, pero como comprenderéis, estaré más que encantado de hacerlo. 

Además, para que no todo sea malo, escucharme hablar y tal, tendremos la actuación ni más ni menos que de El Lobo en tu Puerta (dos de los tres, en realidad), en show acústico exclusivo. Luego nos tomaremos unas bebidas y echaremos el rato, como debe ser. 

Lo cierto es que me siento como un niño antes del día de Reyes, de eso se supone que va esto, ¿no? De pasárselo bien y disfrutar.

Respecto a si alguien estuviera interesado en conseguir el libro, comentar que hay dos formas, una es pidiéndolo a través de la Web de la Librería Agrícola Jerezana, en este enlace, y otra es directamente enviándome un email a mi correo javistone@javistone.com. El precio es de 15 €, más gastos de envío.


lunes, 28 de agosto de 2017

"Inerte", de Atavismo: Una invitación a elevar tu alma.



El término “Atavismo” hace referencia a la influencia de los antepasados, como si la existencia personal de cada uno fuera el resultado de de la unión de mimbres místicos provenientes de seres que habitaron mucho antes que nosotros y hubiesen dejado su sello en el subconsciente colectivo. Y si de algo está impregnada la música de Atavismo es de misticismo. Estamos en 2017, no hay industrial musical, no hay negocio, no hay canales, y sin embargo aparecen formaciones que elevan la música, el rock, al nivel de arte, profundo, onírico, casi trascendental. La música de Atavismo no te deja indiferente, porque te atrapa y te lleva, te arrastra tan lejos como tu propia imaginación sea capaz de dejarse llevar. Si con “Desintegración” llamaron la atención de muchos de nosotros, con “Inerte” consiguen ir más allá y desarrollar una paleta sónica que desprende personalidad y talento a borbotones.

Hace dos años en Sanlúcar pude asistir a un pequeño festival con bandas de la zona como The Shooters o Bourbon. Y entre medio se hacían un hueco los Atavismo, banda de la que había oído hablar hasta la saciedad, sobre todo de boca de mi amigo Manolo, de San Roque, toda una referencia en esto del rock & roll. Sus referencias eran altas, pero se quedó corto, presenciar aquel viaje cósmico en el que consisten los directos de Atavismo me dejó noqueado. Y desde entonces imposible olvidarse de ellos. Desintegración” ha sonado repetidamente en mis oídos, tanto desde el reproductor como en la memoria, la música de Atavismo se hace fuerte en tu cerebro y su eco suena y suena, como si fuera un mantra, liberador, místico, iniciático… Si en su primer trabajo había cierta cadencia hacia los tiempos medios y a sonidos envolventes, casi fantasmales (¿hay algo más profundamente bello que “Oceánica”? ¿No sientes la brisa y el olor a salitre?), en “Inerte” el pulso aumenta, la intensidad se eleva y se mezcla con nuevos sonidos, introduciendo sonidos claramente influenciados por su tierra, una Andalucía tan dejada de la mano de Dios (y del hombre) como desbordante de arte, arte que viene de la sangre, caliente siempre. En “Pan y dolor” parecen unos Triana revolucionados, un tema que casi duele, excesivo e intenso. En “El sueño” los Atavismo más progresivos te dejan exhaustos. En la “La Maldición del Zisco” suenan hipnóticos en uno de los (muchos) momentos intensos del disco. Difícil no dejarse atrapar por instantes como este. “Belleza cuatro” hace honor a su título, como si de una canción de cuna psicodélica se tratase, tanta belleza y tantos colores en una sola canción, de esas que quieres que no termine nunca, no quieres bajar de ella. Y sin embargo mi momento favorito del disco aún no ha llegado. Qué decir de “Volarás”… Majestuosa, densa… Épica e intensa, e igualmente excesiva, diez minutos de, más que una canción, una experiencia sónica. Atavismo no escatima en detalles para dotar a sus composiciones de infinitos vericuetos emocionales, si el trabajo hasta aquí ya es sobresaliente, en “Volarás” parecen dar un último salto más allá, más alto. Es imposible no caer rendido ante algo así, tanta belleza es imposible que te deje indiferente, esos coros, esa segunda voz de Sandra, esas letras que casi duelen, esa  guitarra hipnótica… Pasan los días y esos coros se han instalado en mi cabeza, no puedo (ni quiero) hacer que se vayan, vuelvo a ellos una y otra vez. Y no veo el momento de disfrutarla en directo, porque como dicen ellos mismo, volarás.

Atavismo no es sólo un grupo de rock, es una experiencia mística. E “Inerte” es su nueva invitación a elevar tu alma. No lo dejes pasar.




Nuevo disco de Jose Ignacio Lapido, "El alma dormida".


Gran noticia, Jose Ignacio Lapido, el maestro Lapido, nos ha sorprendido esta mañana con el anuncio de la publicación de su nuevo disco, "El alma dormida", para el próximo octubre. Muchas ganas de disfrutarlo. Gran interés en comprobar si su año con 091 ha podido influir de alguna forma en su sonido o en sus composiciones, pese a que Lapido contaba que las canciones ya las tenía compuestas antes de la gira con los cero. 

Contando los días.

viernes, 14 de julio de 2017

Wild Mojarras: Aire fresco en el Unusual Sherry Music, 2017.


El pasado viernes regresaba a las calles de Jerez el concurso que la bodega Sánchez Romate Hnos. tuvo la genial idea de comenzar a organizar el pasado año con mucho acierto y tino, auspiciado por su gama de productos Unusual Sherry. Uno que es músico (muy, muy aficionado) y consumidor obsesivo de música (muy, muy obsesivo), agradezco enormemente este tipo de actividades, desde ambas vertientes, desde la del músico (aficionado, lo he dicho ya, ¿verdad?) y como consumidor. Por desgracia la música en directo es algo que hace tiempo desapareció como elemento natural de la vida de la calle, tanto de noche como de día. En otras ciudades la música en la calle es algo cotidiano, desde ese artista callejero que se planta en mitad de una plaza a tocar, practicar, actuar en una palabra... como los que amenizan los negocios de restauración. Pero en España y especialmente el sur es algo que no se está acostumbrado a disfrutar, vete tú a saber por qué. Y sin embargo lo cierto es que la música forma parte de nuestra vida y el año pasado con la primera edición pudimos comprobar que en la sombra, más allá de las manifestaciones musicales a las que cada individuo puede acceder (poned las que queráis, antes eran los 40, luego Operación Triunfo… siempre habrá una corriente músico-cultural vectorizada para satisfacer el consumo comercial de la mayoría), hay una cantidad ingente de artistas que hacen música, que tocan instrumentos de todo tipo, que componen, que cantan y que tienen esa necesidad kármika de interpretar música. Curiosamente, y para regocijo de muchos de nosotros, el flamenco apenas ha hecho acto de presencia en estas actuaciones. Y no porque tenga nada en contra del flamenco, sino porque demuestra que en nuestra tierra hay mucho más que ese estilo, que hay mucha gente queriendo hacer cosas y simplemente no existen los canales necesarios para poder desarrollarlas.

En cualquier caso el pasado viernes comenzó la edición de 2017 de forma accidentada: La primera y tercera formación no aparecieron y apenas tuvimos que “conformarnos” con el dúo Wild Mojarras, y entrecomillo porque fue una auténtica maravilla. Uno no sabe qué se va a encontrar en cada actuación, así que esperas con ansia ver de qué palo va cada nueva actuación. Esta me encantó: Una chica con su voz y un oboe junto a un chico armado con su bajo eléctrico, sin más. Y si de entrada no parece que pudiera parecer atractivo, lo fue, sin duda. Ella tiene una voz fantástica, potente y negroide, toca el oboe con soltura (el nivel de ambos es muy alto) y sabe moverse con mucha gracia, y sabe llevar el peso de la actuación con mucha naturalidad. La sorpresa es que, pareciendo que harían interpretaciones clásicas e iniciando efectivamente con piezas barrocas, luego se lanzan con versiones fantásticas del “Psycho Killer” de Talking Heads (de dónde salen niños que escuchen a Talking Heads en 2017??? Bravo por ellos, joder!!), el “Ain't No Mountain High Enough” que popularizaron Marvin Gaye y Tammi Terrell… con el reciente éxito de Meghan TrainorAll About That Bass” y como sorpresa final una versión jazzy BRUTAL del “Sweet Dreams” de Eurythmics. ¿Qué más se puede pedir? Cuando pasaron por mi mesa les di la enhorabuena y les dije lo que pensaba, que ya de por sí que gente tan joven toquen tan bien tiene mucho mérito, pero que demuestren tener ese background musical es maravilloso. Hoy en día, pese a tener todo disponible a un solo click, el nivel musical de las generaciones más jóvenes suelen perderse y quedarse en la superficie del youtube puntual, de las listas de spotify o de los carteles continuistas de los festivales que abundan hoy en día, con listas de artistas que parecen clónicas. Así que disfrutar de gente joven que no solo interpreta sino que rebusca e indaga no puede ser más que maravilloso.

Y sí, me fui con ganas de más, de volver a verlos a ellos y de que llegase el siguiente viernes para disfrutar de nuevo de una velada de música callejera, sin duda, la más honesta y sincera.



martes, 11 de julio de 2017

The Brass Buttons, “Seven seasons” (2017): Irradiando luz.


En tiempos de tristeza y de oscuridad siempre hay luz. Hay sonrisas que iluminan habitaciones en penumbra. Hay abrazos que despiertan del letargo e incluso un “te quiero” puede hacerte volver de la noche de los sueños en un segundo. Del mismo modo hay músicas que irradian luz como si fueran el mismísimo astro rey. The Brass Buttons pertenecen a ese exclusivo y reducido número de formaciones que una vez comienzan a sonar consiguen brillar dentro de ti, todo se hace luz a tu alrededor, luz cálida, reconfortante… en una palabra, viva.

Hace seis años andaba yo por la plaza del castillo del Puerto de Santa María, inicio del Monkey Week 2011 y mis distraídos oídos alcanzan a reconocer el “From Hank to Hendrix” de Neil Young a lo lejos. Regreso sobre mis pasos para comprobar que en un soleado y despejado día de octubre hay una banda con chica al frente que suenan de maravilla. El tema de Young lo han bordado, intuyo que interpreten lo que quieran interpretar a continuación ya me han ganado. En efecto: La colección de temas que tocan hasta el final del show es maravillosa. Un sonido limpio, cálido que bebe del folk, del americana, de Gram Parsons o los Jayhawks, un nivel superlativo de estos The Brass Buttons. Poco tiempo más tarde me hago con su indescriptible “S.O.S. Songs from outer space” y ya quedé completamente enganchado a su música. De aquel trabajo poco puedo decir a estas alturas, una joya, una deliciosa obra maestra que sin duda habría merecido una repercusión infinitamente mayor.

Tras un más que largo periodo de silencio, María Palacios y compañía nos han dado una de las alegrías de la temporada regresando con un nuevo trabajo de esos que se cocinan a fuego lento, con la paciencia y el cariño del artesano, del viejo orfebre que le da a cada detalle el valor que se merece, ofreciendo un trabajo que consigue mantener el nivel de “S.O.S. Songs from outer space”. Luz, mucha luz es lo que irradia este "Seven Seasons". Y es que iniciar un trabajo con “Lady lighthouse” (la casa de la luz…) y no caer rendido ante ellos es absolutamente imposible, esas melodías… esas texturas te abrazan y te llenan el alma de esa luz que emanan las canciones de The Brass Buttons. No digo nada nuevo si cito a qué suenan, es evidente, pero da igual, ellos suenan a todos esos grupos que tenéis en mente y a mucho más, porque sobre todo suenan a ellos mismos, esa forma de construir esas melodías y arreglos tan “americana” que solo podrían hacer unos portuenses bebiendo de la brisa del mar y del sol los días de poniente mientras se empapan de los Byrds más Parsons. “Bye, bye, bye” suena pausada pero te maravilla igualmente… “Moby Dick”, otra de mis canciones favoritas (preciosa portada dedicada al mítico cetáceo, por cierto), ese estribillo suena a clásico… ponte tus gafas de sol y vete a bailar con tus amigos toda la tarde en la playa más cercana… “Christmas Clouds”, otra delicia de canción, con ese juguetón sonido de clavicordio… 

Cantaba Jeff Buckleyeven in this world of lies there’s purity”, y es lo que uno piensa tras escuchar cada nuevo trabajo de The Brass Buttons. Seguidlos porque vuestras vidas serán un poco mejores con cada canción que escuchéis de ellos.

 

Podéis escuchar "Seven seasons" aquí.