martes, 14 de noviembre de 2017

...y esto se acabó, amigos.


Ahora que este viaje va terminando creo que es el momento indicado para sentarnos a hablar de él. Hasta ahora, todo mi discurso ha versado sobre el proceso en sí, el cómo se intentaba llegar a ese punto. Ahora, ese punto ya queda atrás, y son la experiencia y la distancia quienes hablan.

Ha sido un viaje intenso, extraño, liberador. Nadie me pidió que lo hiciera, y nadie me dijo lo contrario, muchos me escuchaban como el loco que quiere atravesar el mar con una barca a remos, simplemente decidí hacerlo y montar toda una película a su alrededor. Película que terminó con su presentación rodeado de amigos, de los de verdad, de los que siempre están ahí pase lo que pase. De esos que están cuando sufres pero también cuando quieres contar algo. De esos en los que veías en sus ojos el brillo del orgullo y satisfacción de que su amigo o su hijo o su primo… estuviera allí delante, en un precioso patio andaluz rodeado de historia y enredaderas, reuniéndolos a todos para dar su pequeño aporte al mundo, un mundo que rara vez se para a escuchar, pero que ese día, sin duda, lo hizo.

"Javistone, Diez años de Blog & Rock", el proyecto, se inició como homenaje al blog y a todo lo que ha representado para el que suscribe. Diversión, intensidad y sobre todo una ventana al mundo donde antes no había nada. Algo que terminó convirtiéndose en algo más, una especie de ser independiente que cobró vida propia y a través suya empujó a su propio creador, enfrentándole a decenas de momentos en los que estuvo a punto de tirar la toalla. Y a momentos en los que apenas se reconocía a sí mismo consiguiendo ir mucho más lejos de lo que habría llegado a imaginar.

A finales de año y con una segunda edición en marcha en forma de pequeña tirada extra, puedo afirmar que ha sido un viaje maravilloso, en el que hay tantos momentos grabados a fuego que no sabría por dónde comenzar. Desde maquetar y maquetar con mi hija de dos años sentada en mi regazo como si desde su fuero interno hubiese querido observar ese lento y mágico proceso; el momento en que abrí las cajas con lágrimas en los ojos de emoción; las palabras con las que mi buen amigo Miguel me presentó aquella tarde; el tacto de cada página al pasarla y verme a mí mismo en ellas; la sensación de haber sido capaz de llevar adelante esta bendita locura sin más ánimo que el amor al arte; ver a Julio y Búho en escena simplemente por amistad; la cara de admiración de Lucía al sentarse a mi lado en la firma de ejemplares… y sobre todo, el orgullo de haber hecho lo que quería, tener un libro, mi libro.


Gracias a todos.


martes, 31 de octubre de 2017

Nace Rock Bottom Magazine, revista digital bimestral gratuita.


Pues sí, desde hoy y en adelante si las circunstancias así lo permiten, tendremos cada dos meses una edición de una nueva publicación, Rock Bottom Magazine es el nombre de artefacto, una revista hecha por y para fans, unos cuantos amigos de distintas partes del mundo que se han juntado para confeccionarla. Tan sencillo como descargar y leer. En un formato pensado sobre todo para tablets, en RBM trataremos de dejarnos ir sin ningún tipo de premisa inicial más allá de pasarlo bien escribiendo y publicando. Y claro está, esperando que los lectores disfruten como lo hacemos nosotros. 

Las publicaciones se descargarán desde Rock Bottom Magazine cada dos meses aunque también lo publicaré por aquí, para que no se me despiste nadie. 

De entrada, tenemos a todo un Eric Oblander entrevistado por un servidor reinando por todo lo alto en portada, hablando sobre su nuevo disco, la terrible gira con Erocktika y la dura pérdida de Elyse de Raging Slab.


Para descargar pinchar en la imagen.

Pasen y vean... pasen y vean. Pero sobre todo...lean!

martes, 17 de octubre de 2017

Sarah Shook & The Disamers: “Sidelong”.


Una de las sorpresas de la temporada, accidentalmente (como suele pasar con las mejores cosas de la vida) ha llegado a mis oídos el primer trabajo de esta mujer de Carolina del Norte. Música country pero actitud punk, lo hemos escuchado muchas veces, pero es así. Una chica proveniente de un hogar de la América profunda, familia ultraconservadora y un alma libre de las que se llevan por delante cualquier muro que le pongan. En “Sidelong” nos regala una espectacular colección de canciones que valen su peso en oro no solo por su actitud, que la tiene, a borbotones. Las canciones de Sarah son adictivas, canciones de carretera y barra de bar, los tipos de  Bloodshot Records (Lydia Loveless, Nikki Lane…) en Chicago lo debieron ver más que claro cuando “Sidelong” cayó en sus manos y decidieron apostar por él y darle una segunda oportunidad, desde cuyo momento Sarah ha estado girando sin parar por todo el mundo. 

No os dejéis engañar por el aspecto liviano de Sarah, esta mujer va sobrada de carisma y carácter, y su música te atrapa, os puedo asegurar que de la ingente cantidad de temas y grupos nuevos que llevo escuchando estas últimas semanas su voz y sus canciones han sobresalido de forma natural sobre todo lo demás. Ni los sonidos más fuertes o más densos han sido capaces de hacerle sombra a esta chica y a su música. No lo dudéis, Sarah tiene muchas cosas que contar y sabe cómo hacerlo. 




miércoles, 11 de octubre de 2017

La Big Rabia: Tangos de ultratumba desde Chile.


Desde Chile viene este intenso dúo, bolero denso y lúgubre, con un disco producido por Pedro de Dios (Guadalupe Plata/Pelo Mono), una colección de canciones de bar oscuro, vodevil y tango de ultratumba. Los conocí en el pasado Monkey Weekend celebrado en El Puerto de Santa María y me atraparon al instante. Tipos serios, sombríos, casi inexpresivos, pero músicos mayúsculos, la intensidad con la que dotan sus interpretaciones es de las que te hielan la sangre. Mención especial a la descomunal paleta de sonidos y ritmos que Iván Molina (Vaniv) es capaz de dotar a su batería, pocas veces había visto algo tan intenso a las baquetas y a la vez tan parco. Sebastián Orellana (Puñete) por su parte envuelve al oyente con su guitarra, a veces suave y a veces doliente, encajándola con una voz aterciopelada pero con mucha fuerza. “Dime” es un claro ejemplo, comienzas con una suavidad y una cadencia exquisita, los pies se te van solos cuando te das cuenta estás bailando un bolero denso e hiriente. Con una canción tan soberbia ya te han ganado. Con el corazón roto, pero ganado. En “Quiero paz” el ritmo sube aunque en realidad parece que has descendido a los infiernos con una cadencia que quiere jugar contigo, una especie de Screaming Jay Hawkins convertido en crooner latino de ultratumba cortejándote en la pista de baile… “alabado sea el señor!”, grita Puñete como si se tratara de un ritual invocando a los dioses del averno. En “No hay demonios” si no te han atrapado lo terminan de hacer, caes en sus redes por completo. Unas melodías matadoras, cadenciosas y tenebrosas, una especie de canto de amor, afilado y sinuoso, esa guitarra suena a gloria aquí. No hay duda que la elección de Pedro de Dios ha sido acertada, los parecidos estilísticos entre ellos es evidente. 

Un trabajo, en definitiva, excitante e intenso, una pequeña gran obra maestra esperando a que la descubras.