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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Siete Negro, punk attitude desde Monterrey (México)

Normalmente, cuando un artista, habitualmente anglosajón, se ha venido refiriendo al músico español, acostumbra a indicar que su música proviene del alma, como si su proceso creativo fuese transparente y en el cual lo que se quiere decir coincide con lo que realmente se dice, un canal directo en el que no hay subterfugios ni artificios: esto es lo que hago, esto es lo que soy. Sin embargo, el músico mexicano es otra cosa. Su música, su arte, no llega del alma, sino de la sangre. Es como si la furia y la fuerza de una civilización poderosa y ancestral se manifestara en sus acordes, en sus ritmos y en sus letras. No, no tienen tanto en común el rock español y el que se hace en Latinoamérica como nos quieren hacer creer los gurús de la música latina, palabro (lo latino) tan defenestrado en los canales musicales hoy en día. Término que hace décadas era motivo de orgullo (Santana) hoy es casi una bomba de destrucción masiva (… pongan a quien quieran, los ejemplos por desgracia son innumerables, solo hay que encender la MTV). Independientemente de utilizar un mismo lenguaje, el rock en España no tiene nada que ver con el mexicano. Adolece sin duda de fuerza, pero de fuerza real, nunca impostada, nunca prefabricada en poses ególatras ni forzadas portadas de revistas. Tanto incluso que el pop más festivo e incandescente de unos Plastilina Mosh se ríe en la cara de todos los modernos ibéricos, con más sentido del espectáculo en un solo tema que en toda la discografía de Carlos Jean o de la veneradísima Alaska.

No es esta una disertación gratuita. Recientemente ha caído en mis manos un EP de los Siete Negro, banda de Monterrey, Nuevo León, norte mexicano, cultura rallando lo fronterizo, una ciudad donde el fuerte desarrollo económico se mezcla con la cultura mexicana más esencial. Los regios son gente fuerte, amable, orgullosa y a la vez cálida, siempre dispuesta a abrir una Tecate bien fría a tu salud, y que te seguirá de fiesta hasta donde seas capaz de aguantar. Ciudad tan orgullosa como encerrada de alguna forma en sí misma, quizá debido a la omnipresente figura del cerro que los recoge hacia sí mismos, quizá por sentirse distintos, quizá por encontrarse a medio camino entre lo mexicano y lo estadounidense. Siete Negro son eso y mucho más, es el orgullo hecho rock & roll, punk setentero sucio, fuerte, arrollador, la jodida esencia de lo que debe ser el punk, actitud y mucha fuerza. La velocidad adecuada para el momento adecuado, un cantante (el apodo Big Javi hace justicia) que se apodera de cada nota, una especie de Glenn Danzig mexicano con la misma mala baba y la misma fuerza interpretativa, que no sólo es capaz de dejarte claro que te va a poner en tu lugar, sino de emocionarte con una espeluznante psyco-balada (Let me fall) que es de lejos, la mejor canción en español que he escuchado en mucho tiempo, la canción que todo rockero con el corazón roto debería tatuarse en el torso. Igualmente es el rock festivo, el punk-surf para quemar la ciudad un sábado por la noche con la actitud en el bolsillo y la entrepierna cargada de adrenalina. Esto es lo que es Siete Negro, sangre mexicana en vena a mil por hora, rock & roll sucio de la vieja escuela de la Motor Detroit city para quemar lo que se te ponga por delante.

Sin duda,… ESTO ES ROCK & ROLL!

jueves, 22 de octubre de 2009

14 years missing Shannon Hoon

14 años ya, dios... Pues no hay mucho que decir, parece que fué ayer y no, catorce años desde que un mal pico (como si hubiera buenos) se llevó a uno de los músicos más entrañables y de más talento que nos dió la prolífica década de los 90. Hay muchos grupos con decenas de discos que matarían por tener al menos un par de discos como "Blind Melon" o "Soup", hay quien dice que esos dos discos son mayor herencia de lo que muchos artistas podrán dar en años y años de carrera,... pero a mí eso me sirve de bien poco. De nada, en realidad. Esos dos discos son sencillamente parte de muchos de nosotros. Yo prefiero el primero, por frescura, por juventud, por ser el primero... pero el segundo es otra obra maestra, más trabajado, más reflexivo, más oscuro quizá,... qué sé yo, los sigo oyendo cada cierto tiempo y la sensación es exactamente la misma, el mismo placer en cada escucha. E igual es la sensación de frustración al final de la última nota de cada uno de ellos, que te atrapa irreversiblemente, ante lo cual, lo único que puedes hacer es darle las gracias a los dioses de semejante regalo.

No sé, ando desvariando, por que Blind Melon son (siguen presentes) muy importantes para mí. Creo que voy a escucharme los tres discos de una vez en memoria de Shannon.








Y si hay un momento que me recuerda que Shannon ya no está entre nosotros es esta actuación, en Woodstock, ese final... ese final... no sé...


martes, 11 de agosto de 2009

Zooropa,... el disco perdido de U2.

Sin duda el último gran disco de U2 antes de iniciar su proceso de decadencia sin retorno. Sin duda… el más olvidado de su discografía.

U2 venían de romper las listas con Joshua Tree (1987), relajarse e indagar en la música negra con un notable Rattle & Hum (1988), y reinventarse con el fabuloso Achtung baby (1992), y como si supieran que aquel torrente de talento y creatividad se estaba acabando, decidieron meterse en el estudio de grabación entre concierto y concierto de la gira ZooTv Tour. Lo que inicialmente estaba planeado como un extended play, terminó siendo una continuación del anterior LP, ahondando en la parte más experimental, entendiendo el palabro “experimental” en su acepción más positiva.

¿Que nos encontramos? Pues con un buen puñado de canciones que si bien no impactan tanto como las de Achtung baby, sin duda demuestran que los irlandeses aún estaban en plena forma. Grandes canciones como la inicial Zooropa, Some days are better than others, o la tremenda Dirty day,… temas en donde todo encaja, grandes ritmos, grandes melodías, sonido rockero, sucio y a la vez moderno... con otras canciones sobresalientes, composiciones por las que muchos grupos matarían, como la lenta del disco Stay (una de las canciones favoritas de Billy Corgan) de precioso video inspirado en la película de Win Wenders “Cielo sobre Berlín”; ese homenaje a Johhny Cash (antes de que Rick Rubin se cruzara en su camino) interpretando The Wanderer para finalizar el disco; o una de mis favoritas, la arrolladora Daddy’s gonna pay for your crashed car, ataque visceral a los niños pijos (¿?) con un ritmo que es un trallazo y que en directo sonaba arrolladora, pese al humor satírico que la caracterizaba. Por que esa es una de las principales reseñas de Zooropa, su sentido del humor. Igual que la experimentación bien entendida, el concepto glam (¿quién puede negar que este es el disco glam de U2?) es su sentido del humor (riéndose de ellos mismos) el que predomina durante gran parte del disco y su puesta en escena. Y tan cierto es esto como que llegados a este punto, los irlandeses perdieron el norte y lo que era un sentido del humor sutil e inteligente se les fue totalmente de las manos y se convirtió en una broma zafia y sin gracia cuando en Pop pasaron de la sutileza de McPhisto (un delirante Bono disfrazado de diablo glam que paseaba sus sensuales encantos cual Mefistófeles sacado de un par de semanas de juerga en Las Vegas disfrazado de Elvis!) a un aberrante pastiche de Village People (el infame Discoteque), o el musculado/inflado bufón que salía en la gira de Pop de una estructura gigante con sospechoso parecido a la M de McDonalds.

Y bien, a estas alturas, ¿por qué Zooropa no tuvo el éxito esperado y hoy en día nadie parece recordarlo? Posiblemente por dos razones: La primera, un espantosa portada del CD, con la apariencia de una imagen pixelada de no sé sabe qué dibujo futurista que incitaba a cualquier cosa menos a encontrarte con una colección de canciones creadas por los mismos que compusieron with or without you. Y segundo, por la extraña elección de singles. El primero fue Numb, composición monocorde interpretada por The Edge cuyo video era puro surrealismo-musico-comercial, algo que habría encajado como una broma como cara b o bajo otro nombre artístico. Dentro del concepto global de Zooropa, Numb no solo no desentona sino que encaja perfectamente. Sin embargo como single fue un lastre del que posiblemente se arrepintieron más adelante cuando las ventas no fueron lo que esperaban. Ah, y claro, no nos olvidemos de Lemmon, otro tema que hay que encararlo sin complejos “rockeriles” y que haría las delicias de Bowie o Ian Astbury. Sonido glam rock del nuevo milenio adelantado unos pocos años y que, efectivamente, tampoco fue demasiado comprendido hoy en día. Posiblemente si en vez de estas dos elecciones se hubieran decantado por editar de primer sencillo Daddy’s gonna… el resultado habría sido, seguro, muy distinto.


En definitiva, el último gran disco de U2 del que cualquier fan de pacotilla (de esos que llenan los estadios y que apenas se conocen cuatro canciones) ni siquiera ha oído hablar, pero que encierra una colección de grandes canciones interpretadas por una banda que aún iba sobrada de talento.

Lo que vino después… daría para otro post mucho menos divertido.


miércoles, 22 de julio de 2009

Madonna es una petarda

Lo digo bien alto: No soporto a Madonna, me parece un verdadero coñazo, y sus fans son incluso peor que ella. Es la segunda vez que viene esta mujer (al menos es lo que parece) a España en un año aproximadamente y de nuevo la tenemos inundando los telediarios contándonos sus logros, sus hazañas y su desbordante talento. Y yo me repito una y otra vez: Madonna es una petarda!

Cierto que tiene mérito llevar todo este tiempo y seguir vendiendo, llenando estadios,... pero, ¿es para tanto? La mujer hace años que no hace una canción decente, todo lo que sale suyo es musica-disco-para-bailar-como-locas, no hay mucha diferencia entre lo que hace ella y Kylie Minogue, por ejemplo. Sus canciones son un auténtico coñazo hechas a golpe de ingeniero de estudio para reventar las listas y las pistas de baile (ay...). Y no es que no pueda disfrutar de algunas canciones de baile, por que simpáticas tonadillas discotecoide haberlas haylas, es simplemente que intento pillarle el asunto a esta mujer y como que no. Mi señora esposa me instó a que viera el video que se marcó con Justin Timberlake (el sueño húmedo de Chris Cornell)... y joder, !no había por dónde diablos coger la dichosa canción! Y del video mejor no hablamos, vamos a hacer un video con un chavalito bailando para demostrar que aún puede bailar como si tuviera 20 años. Por que esa es otra, ¿cuántas veces te llegan los fans de Madonna y cuando se quedan sin argumentos -algo que suele suceder a los pocos segundos... si no te han pegado un bolsazo- te dicen... "es que hay que ver cómo se mueve la perra con la edad que tiene", ou yeah... ahí me has matado. Pfff... si con 51 años aún tienes que estar bailando como si tuvieras 20 mal vamos.

En fin, ahora que el "bueno" de Jacko nos ha dejado, solo nos queda esta vieja gloria de los 80's, que visto lo visto, seguirá ahí hasta que se le termine de estirar el pellejo o se rompa un fémur, eso si es ella la que realmente la que sale bailando en los conciertos, que igual que es evidente que sale en playback muchas veces, puede hacer lo mismo que Michael, que tenía varios dobles detrás del escenario para que bailarán por él, que con las melenas y el humo ni dios es cristo se daba cuenta.

Pfff... menuda rajada. Pero es que si no lo suelto... reviento.

jueves, 7 de mayo de 2009

Uuu... aaa... Chris Cornell - Part of me

Daría lo que fuera por saber qué pasa por la cabeza de Chris Cornell para hacer algo así. Ese loopd de uuu... aaaa... es escalofriante. Un poco antes de llegar al minuto 3 hace una parte de la melodía que es... joder, es propia de un intento de cantante de operación triunfo! Ay madre..


Chris Cornell "Part Of Me" (produced by Timbaland
Cargado por ThomasCrownChronicles