martes, 26 de diciembre de 2017

"Dark", el abismo del tiempo.




Una historia fascinante y absorbente sin duda. En una época en la que la televisión ha entrado en una vorágine imposible de seguir, las series americanas han copado las parrillas de las plataformas como HBO, Netflix… Y sin embargo en Europa nos hemos encontrado algunas auténticas joyas que se merecen algo más que una simple mención. Sucedió con la francesa “Les Revenants”, ahora con la española “La zona”… pero sobre todo con la alemana “Dark”. 

A esta producción alemana la han comparado torpemente con la célebre “Stranger Things”, con la que apenas tiene en común puntos superficiales. Al contrario de la serie estadounidense, un viaje entrañable a los 80’s, “Dark” es un recorrido perturbador y asfixiante por los sucesos acaecidos en un pequeño pueblo, Wisdem, en el que se ha producido la desaparición de unos niños. Con una ambientación muy gris (apenas con el contrapunto del impermeable amarillo de Jonas Kahnwald), con una lluvia casi continua, “Dark” se adentra en una espiral espacio-tiempo en el que los pliegues del tiempo se solapan uno sobre el otro llevándote de la mano en un viaje claustrofóbico del que no parece haber salida. Esto no es “Regreso al futuro”, no te espera Chuck Berry a la vuelta de la esquina con el Delorian y su condensador de fluzo a tope, aquí se juntan la maldad humana, su naturaleza mezquina, la angustia existencial, la soledad y la mentira innata en el ser humano que sobrevuelan sobre la fría y húmeda ciudad, convirtiendo de alguna forma a Wisdem como auténtico protagonista de la serie. Sin duda bebe de la excepcional fotografía de la antes mencionada “Les Revenants” y recuerda incluso a “Dentro del laberinto”, aquella intrigante serie británica de finales de los 80’s en las que unos jóvenes viajaban a través del tiempo por las cuevas en busca un nidus que nunca conseguían devolver a su dueño.

Una serie coral en la que todo encaja a la perfección: Enormes e intensas actuaciones, en las que la “expresividad” contenida de los actores alemanes te sobrecoge, en especial la de un intenso hasta la extenuación Oliver Masucci como Ulrich Nielsen, tan fuerte como excesivo, imposible no sentirte intimidado por su mirada y su presencia en pantalla. Sin olvidar sin duda al componente sonoro a través de los sonidos fantasmagóricos que te envuelven en cada escena, como los temas que incluyen la mayoría de los episodios en una especie de preludio del último tercio de los mismos, planos y secuencias hábilmente facturadas que añaden más intensidad si cabe a la historia. Una historia que no está hecha para cualquiera. Reconozco que adoro los guiones retorcidos y que en apariencia no tienen ningún sentido, que no por no esperarlos no caen en el efectismo barato, aquí hay de todo y como decía al comienzo, es una historia que se retuerce sobre sí misma en tantos pliegos que uno, como les sucede a sus protagonistas, nunca sabe no ya dónde está, sino cuándo. Realmente me trae sin cuidado si habrá más temporadas ni cómo “solventarán” las tramas… esto no es “Perdidos”, la historia por sí misma ya es fascinante y para mí, no tiene fin, ni principio, es absorbente por sí misma. Y como de la propia ciudad Wisdem se tratase, yo mismo he terminado la reseña tal y como la comencé… o quizá no, porque el tiempo no se acaba ni se inicia…simplemente existe.

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