viernes, 14 de octubre de 2016

La Mentira De Armstrong (2013), real American trash.


En la línea de la serie documental sobre ese maníaco llamado OJ Simpson que comentábamos hace poco, ayer visualizamos el documental sobre Lance Armstrong, y la sensación es parecida, una cultura, la estadounidense, que tiene tantas cosas que adoramos pero que a su vez es capaz de crear verdaderos monstruos como OJ o en menor medida Lance Armstrong, que se emborracha de esa imperiosa necesidad de éxito y triunfo tan típica de aquellas tierras. El cinismo llevado hasta el paroxismo, la mentira, la arrogancia extrema, el egocentrismo más devastador, la insaciable avaricia y sobre todo, el todo vale para ganar. 

El mitificado Armstrong, ganador nada menos que de siete Tours de Francia, posiblemente la prueba más dura de mundo, que fulminó la reciente proeza alcanzada por Induráin; el triunfador “made in USA”, rico, famoso, hecho a sí mismo, novio de una rock star, Sheryl Crow (de lo que él mismo llega a jactarse), vencedor de un cáncer casi invencible, recaudador de cantidades millonarias para la lucha contra el cáncer, inspiración para sus compatriotas… en realidad era/es un montón de mierda.

El documental tiene una particularidad: En la idea inicial de su director trataría de seguir a Lance en su regreso al Tour, tras todas las vicisitudes por las que tuvo que pasar, y hacer así, lo que ellos llamaban “el cuento de hadas” perfecto, ganador retirado supera un cáncer devastador y cerca de los 40 se sube de nuevo a la bicicleta y consigue alzarse uan vez más con el triunfo, lo que viene siendo la perfecta película almibarada de las que tanto gustan los norteamericanos. Sin embargo la realidad supera la ficción y a medida que el director va conociendo a Lance descubre a un personaje egocéntrico, sin escrúpulos y sobre todo de un cinismo insoportable. La distancia le permite mostrar a un Lance que machacó a todo aquel que se le pusiera delante y juró y perjuró que estaba limpio, que era un ganador y tal. La realidad es que desde el principio iba puesto hasta las cejas, que todo su equipo lo hacía, que su carrera estaba en manos de gente con tan pocos escrúpulos como el ¿científico? Michelle Ferrari (uno de los personajes más detestables que he visto en mucho tiempo) y que su historia es la historia de una farsa.

Ah… el ciclismo… qué lástima de deporte. Hay unas escenas en una subida mítica en el Tour en la que Contador revienta la carrera sabiendo que deja fuera del podio a Lance, su compañero de equipo!!... imágenes brutales que muchos disfrutamos, y que hoy en día parecen lejanas, porque el ciclismo es hoy un deporte sin ninguna credibilidad. El mismo Contador perdió su segundo Tour por el famoso chuletón, y que queda en evidencia en el documental sin tan siquiera hablar de él.
No recomendado para románticos.

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