jueves, 24 de julio de 2014

Robert Johnson: Una leyenda que regresa de la tumba ochenta años después.


Inaudito. Lo he leído hace unos minutos (aquí) y estoy en estado de shock. Retrocedamos unos años. Escuché por primera vez a Robert Johnson cuando apenas tenía 15 años, tan pronto como escuché su leyenda según la cual un músico de color mediocre del sur estadounidense vendió su alma al diablo en un cruce de caminos para conseguir una habilidad fuera de lo común a cambio de su alma. Éxito y talento a raudales, 29 canciones que dejó grabadas y la leyenda de que el diablo se cobró su deuda en forma de reyerta con un marido ultrajado. Bien, su legado es ese, ser la piedra angular de la música del siglo XX, del rock y un mito propio de la antigua Grecia. Todos hemos escuchado sus canciones hasta la saciedad y los grandes guitarristas de la historia del rock han seguido su legado como si fuera la biblia para un jodido mormón. Robert Johnson para muchos de nosotros ha supuesto un hechizo endiablado que recoge toda la esencia del rock and roll, sucio, peligroso, primitivo... Pero... ¿y si tras casi cien años después de la grabación de aquellas 29 canciones descubrimos que... esas grabaciones no son reales? A primera vista uno diría que menuda estupidez, pero el ser humano es inquieto por naturaleza y se ha expandido una teoría según la cual, aquellas grabaciones, aquellas canciones fueron aceleradas voluntariamente por el ingeniero de sonido que las registró, ya que  supuestamente carecían del ritmo necesario para ofrecer algo distinto a lo que ya hacían decenas de bluesmen en la zona. De esta forma, se han ralentizado aquellas grabaciones para darles la velocidad y el ritmo presuntamente adecuados y el resultado es... escalofriante. 

Realmente suena auténtico, no estamos ante un cambio de ritmo que destroza el sonido, sino que escuchar esta versión del Crossroads nos deja con el corazón encogido al descubir en la misma canción a otro hombre. Desaparece ese músico, afilado, endiabladamente rítmico, pero en cambio aparece (de la nada más absoluta... 80 años más tarde!!!!) a un bluesman más profundo, más marcado, más hiriente, endiabladamente profundo... Joder, ahora sí que parece obra del mismísimo diablo!!! Robert Johnson se ha desdoblado en una nueva persona, un músico muerto hace casi un siglo ha transmutado en otro, igual de misterioso, más siniestro aún si cabe. 

No puedo evitarlo... los escalofrios me inundan cada vez que escucho la "nueva" versión. Parece como si el diablo no hubiera cobrado aún la última cláusula que Johnson firmó en aquel cruce de caminos. Inquietante.

5 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

Siempre he sido más de Leadbelly, Albert King o B.B kING; pero este hombre es una fuente inagotable de sabiduría y recuerdos.

Gonzalo Ramos dijo...

Pues esto es muy interesante, sin duda. Ya lo escucharé más adelante, tampoco descarto que eso pasara, pero que salga ahora, eso sí me parece un poco extraño. Que ninguno de los músicos que le conocieron nunca hayan dicho nada, no es muy normal. Muchos bluesmen primitivos tenían una voz aguda, tipo Blind Lemon Jefferson o Skip James, así que el sonido de las canciones grabadas de Robert Johnson tampoco es que desentonara mucho en esa época.

Saludos.

javistone dijo...

Alex, Robert Johnson es el padre primigenio del rock and roll, no te quepa duda, porque además de convertirse en un punto de inflexión en el blues, supuso añadirle la primera leyenda de malditismo a esa música, que no haría sino crecer con el tiempo. Como comento, yo lo descubrí muy joven y me dejó completaente KO, tanto su música como su historia, que no puede ser más fascinante, aunque obviamente, lo más probable es que todo fuera rumurología del sur profundo. Claro que esta historia no hace sino añadirle más encanto a todo.
Gonzalo, si lo cogemos con detalle como me dicen tambien en facebook, ni siquiera coinciden estas dos grabaciones, pero espero encontrar más. "ninguno de los músicos que le conocieron nunca hayan dicho nada", hombre, no habia redes sociales por aquel entonces, y sí es cierto que robert johnson era la comidilla de una época y una zona en la que los rumores se propagaban como la malaria.
Saludos y gracias por comentar!

Carlos Tizón dijo...

Yo estoy totalmente de acuerdo con Javistone, aunque muchos se puedan escandalizar, esto no hace que aumentar la leyenda, porque escuchando crossroads en versión "mano lenta" me parece más escalofriante, más del "inframundo", le da mucho sentido a algo como me and the devil blues por ejemplo. A veces olvidamos, que la música no es solo las canciones (obviamente, lo más importante), también aquello que lo rodea, las historias que le acompañan, sean ciertas o no. Si analizamos friamente a Johnson, igual no se diferencia tanto de otros, pero que seria del mundo sin leyendas, alguien tiene que ser el elegido, el que sea recordado por su vida y milagros, y por aquello que pudo haberlo propiciado.

Gonzalo Ramos dijo...

Después de haber escuchado algunas de esas canciones ralentizadas tengo que decir que para mí no es un cambio de la noche al día. De la forma que siempre he escuchado a Robert Johnson ya me parecía epatante, y entiendo a músicos como Keith Richards cuando dicen que se quedaban anonadados por lo que oían la primera vez que lo escucharon. Pero eso también pasa con otros bluesmen, caso de Blind Willie Johnson o Skip James, sobrecogedores, estuvieran sus grabaciones alteradas o no.
Una cosa que me llama mucho la atención de este asunto de las grabaciones alteradas, del que ya hay material en la red desde 2010, es que, sabiendo de lo oportunistas de las discográficas que no se hayan comercializado aún esas grabaciones a su supuesta velocidad real. Hay algo que es cierto, es que en esa época la música estaba muy limitada en tiempo por los soportes en los que se grababan, los discos 78rpm no podían contener mucho más de 3 minutos, por lo que los músicos, a la hora de grabar, tenían que limitarse a ese tiempo por canción, y quien sabe si ellos mismo grabaran entonces alterando el tempo de la canción, cambiando además el tono. También se echa en falta la opinión de profesionales como Clapton, Page o Richards, gente que ha estudiado y ha recreado esas canciones y que desde luego tendrían algo que decir.
Y sí, en los años 30's no habían redes sociales, pero Robert Johnson grabó esas canciones en un estudio, en varias sesiones, y habían productores y técnicos, por no hablar de amigos, músicos de su generación y seguidores, como Muddy Waters (que pudo verle actuar en público).
Sobre el tema de la leyenda, que está muy bien, es muy evocadora y todo eso, pero es que yo soy demasiado ateo, y de la misma manera que no me creo que hace dos mil años hubiera alguien resucitando muertos y convirtiendo aguan en vino tampoco me creo que ningún bluesman hiciera un pacto con el diablo.
Para mi lo extraordinario de Johnson es que su catálogo de canciones sigue vigente casi 80 años después. Lo de la mística, en mi caso, ni añade ni quita nada al placer que supone escuchar su música. Tampoco veo mucha mística en alguien como John Hiatt, y sin embargo me parece que tiene un talento que es pura magia.

Saludos.