miércoles, 11 de mayo de 2016

Crónica del concierto de ACDC en Sevilla, por Tall Cool Jesse.

Imagen de www.elcorreo.com
Hace ya bastante tiempo que cada nueva gira de AC/DC supone un acontecimiento de alcance nacional. Lejos quedan los días en que la banda, a su paso por España, ofrecía conciertos en recintos medianos. Hubo un antes y un después para AC/DC a comienzos de este siglo. Pasaron, merced a diversas estrategias de marketing, a convertirse en una banda de masas. Tuve la oportunidad de verles en directo en el antiguo Palacio de Deportes de Madrid. Corría el año 2001 y la popularidad de la banda liderada por Angus Young tocaba lo que creíamos que era el techo de cualquier banda de hard rock. Llenar un estadio de futbol, en aquellos días, era algo reservado a artistas globales de la talla de Springsteen o los Stones. Sin embargo, a esa nómina de revienta recintos se añadieron Angus y sus chicos en la siguiente gira. Se produjo cierto hype mediático en su primera visita al Vicente Calderón, y desde entonces, sus visitas a su país se saldan con grandes titulares y mucha atención por parte de los grandes medios. En estas circunstancias, los que pudimos ver a la banda en recintos menores, respirábamos aliviados al haber podido disfrutarlos en una distancia más corta.       
 
Nunca me planteé viajar para ver a unos AC/DC en un recinto “big-size”. No fui a verlos en su anterior gira, y tampoco tenía pensado hacerlo en la actual. Sin embargo, una circunstancia impensable tan solo hace unos meses dio al traste con mi veto a acudir a este tipo de shows. El mismo día que se anunció que Axl Rose tomaría el testigo de Brian Johnson, comencé a mover hilos para preparar mi peregrinaje a Sevilla. La concurrencia del pelirrojo cantante de Guns N´Roses, como intuíamos, generó una masiva polémica entre los seguidores del rock. Mi posición fue clara: un Axl Rose en forma encajaría como un guante en el puesto de voceras de AC/DC. Lógicamente, la apuesta era una moneda al aire. Axl no es lo que podemos denominar una persona constante y fiable. Ha pegado más de un petardazo desde que los Guns dejaron de ser los Guns, para convertirse en la Axl Rose Band. Sin embargo, soy de los que piensan que hay tipos que, a pesar de sus pecados, merecen el eterno perdón; una persona del calibre de Axl, voz definitiva del rock de finales del siglo XX merecía al menos la atención debida. Se cruzaron apuestas. Va a ser un desastre; va a ser la hostia. Reconozco que, ante el trato que muchos supuestos fans de la buena música han dispensado al cantante de Lafayette, mi adhesión a la causa fue endureciéndose. Día tras día, desde el anuncio del retorno de Slash y Duff al seno de su banda matriz, y coincidiendo con los primeros rumores del nuevo trabajo de Axl a tiempo parcial, la expectación en torno al actual estado de forma del cantante fue creciendo, alimentando miles de comentarios en las redes sociales. La confirmación final vino a echar aun más leña al fuego.
 
El primer concierto de esta manga de la gira, en Lisboa, confirmaba el buen estado vocal de Axl Rose, mostrado ya en los shows del mes anterior con su banda de toda la vida. Se produjo un hecho curioso días antes del concierto de Sevilla:  ida y venida de entradas, que pasaban de manos de indignados con la inclusión de Axl a manos de aquellos que queríamos vivir algo histórico. Y para allá que nos fuimos.
 
Llegamos al inmenso Estadio de La Cartuja con el tiempo justo para pillar un sitio razonablemente cerca del escenario. Descontando que había una zona de acceso vip que ocupaba las primeras filas, podemos decir que llegamos tan lejos como pudimos, a pocos metros de las vallas de separación. El concierto se inició a las 21:50 de la noche, con el recinto prácticamente lleno, unas 60.000 personas. Con una intro animada en la que un meteorito acedeciano estalla sobre la tierra, se inició un concierto de dos horas en el que AC/DC repasaron, como siempre, temas legendarios de su repertorio, trufados con algunos hits más recientes. Ya en el primer tema comprobamos el buen estado vocal de Axl. El sonido fue bastante bueno en general, la voz de Axl sonaba bien. A la batería teníamos de nuevo a Chris Slade ocupando el mismo puesto en el que estuvo temporalmente hace casi treinta años, tal vez menos dinámico que en aquellos días pero igualmente efectivo. La ausencia de Malcolm, como sabemos, la suple otro miembro de la familia Young,  Stevie. Eché de menos más fuerza en su guitarra, muy mermada en la mezcla que pudimos oír. Al bajo sigue Cliff Williams, con su papel de hombre tranquilo acompañando a la banda desde su discreto pero necesario segundo plano. Lógicamente, el protagonismo del show, donde estaban puestos todos los ojos, lo compartieron Angus (líder natural de la banda, y la razón de que puedan seguir defendiendo su nombre), y Axl. Angus, como siempre, nos ofreció su repertorio de saltos, pasos de ganso y idas y venidas a lo largo del escenario, y sobre las dos plataformas habilitadas para su lucimiento.
 
Y Axl…bueno, Axl actuó sentado por su lesión- Fantaseé durante un rato con la posibilidad de que en algún momento se levantara de la silla y esta fuera machacada a guitarrazos por Angus; intentaré hacerles llegar la idea, la considero buena. Es raro ver a Axl ahí, casi sin poder moverse. Pero joder, cantó muy bien, especialmente cuando más exigido estuvo. Se pueden discutir muchas cosas sobre su figura, pero al menos ayer quedaron dos cosas claras: Uno, ha recuperado en buena medida sus cualidades vocales. Dos, nadie puede negar su compromiso y profesionalidad hacia su nuevo empleo. No fue el Axl divo, no fue el Axl borde, fue un Axl que se mostró enormemente respetuoso con el legado que vino a defender. Ese es un hecho que ni sus detractores podrán negar.
 
El repertorio, como digo, es más o menos el que cabe esperar; una banda con tantos discos y tan buenas canciones a sus espaldas siempre deja cosas en el tintero, pero no se puede negar que casi todo lo que tocaron nos supo a gloria. Me quedo especialmente con sus clásicos más lejanos en el tiempo (“Back in black”, “Givin the dog a bone”, “Shoot to thrill”, “RnR Damnation”, “Sin city”, “Whole lotta Rosie”, etc), aunque los temas punteros de sus últimos discos no desentonan, algunos como “Rock and Roll Train” se han convertido ya en clásicos coreados por el público. Como es habitual, el tramo final del show llegó con el consabido “Let it be rock”, momento habitual de exhibición de Angus Young. Para los bises quedaron la coreada “Highway to hell”, los cañonazos de “For those about to rock” y un tema que recuperan en esta gira, que para mí es un gran concert opener pero que ellos usan como final explosivo: “Riff Raff”. En definitiva, fue lo mejor que se puede esperar a día de hoy de una banda legendaria, que musicalmente sigue dando la talla en directo, y que, con la intención de cerrar su plan de gira, han tirado de alguien que es cualquier cosa menos un don-nadie en el negocio. Habrá gente que le pueda poner mil pero a la apuesta, pero si lo que cuenta es el resultado, los actuales AC/DC no son ni mejores ni peores que los que vinieron en las dos últimas giras. Es lo que hay.

Tall Cool Jesse

jueves, 28 de abril de 2016

El maravilloso mundo del Podcast: Diversión sin límites.

 
Llevo tiempo queriendo hablar de este descacharrante mundo del podcast. No hace mucho que ando liado con ellos, pero desde entonces esto es un no parar, la excesiva cantidad de contenidos a los que puedes acceder es simplemente inabarcable, como la cartelera del Monkey Week... Gracias a la plataforma Ivoox, cualquiera puede subir su trabajo y hacerlo accesible a todo el mundo, una maravilla. Y no sólo a cuatro chalados hablando sobre spoilers del último episodio de Juego de Tronos (que obviamente los hay, a patadas), sino que las propias emisoras de radio (Onda Cero y Radio Nacional, por ejemplo) lo usan para ampliar sus posibilidades de difusión. Hace diez años alguien vaticinaba que la dictadura del tiempo de los medios se acabarían con internet, que nos permitiria acceder a los contenidos donde y cuando quisiéramos, y así ha sido. 

Mis contenidos favoritos pasan desde la música, pasando al cine, al deporte e incluso a aquellos que tratan temas relacionados con el misterio. Y de la misma forma que hay gran cantidad de basura (inevitable), quiero hacer mi top de podcast favoritos, algunos absolutamente imprescindibles. Allá vamos.


1. El Behringer del Capi.

No puedo (ni quiero) ocultar mi admiración y respeto por este tipo, el Capi rezuma rock & roll por los cuatro costados. Lo conocí por su blog y luego lo he seguido gracias a su programa, donde da unas cuantas lecciones de buen gusto, pasión desmedida y un conocimiento descomunal de la escena musical nacional y del extranjero. Realmente no sé de dónde cojones saca tanto tiempo, pero... yo de mayor quiero ser como él!!! Si el mundo fuera un sitio más justo, el Capi pararía el mundo cada vez que enciende el micrófono de su programa. Más grande que la vida!


2.  Rock and Roll Animal, de J.F. León.


Otro tipo al que admiro mucho, y es que JF es otro tipo que vive el Rock & Roll las 24 horas al día, una verdadera enciclopedia viviente. Lo conocí hace muchos años gracias al foro del Popular 1 y luego porque coincidíamos en todos los conciertos de Madrid. Más tarde llegó incluso a invitarme a su programa, como comenté en su día. Rock & Roll Animal es un programa que pertenece a Onda Cero, con lo que el nivel debe ser y es muy alto. Cantidades ingentes de material nuevo y antiguo, noticias y un estilo muy personal marcados por la mejor música posible en todo tipo de estilos, rock, country, power pop, hard rock... Un verdadero clásico. Y si os quedáis con ganas de algo más duro, se ve que le queda tiempo y energía para otro programa, La fragua de Vulcano, donde da rienda suelta a su vertiente más hard rock 70's, igualmente imprescindible para cualquier amante del género.

Enlace Ivoox RnR Animal.
Enlace Onda Cero RnR Animal.
Enlace Ivoox La fragua de Vulcano.
 

3.  Metal N' Rock.

Este es un programa hecho por y para fans. Desde Granada, unos cuantos tipos amantes del rock y el metal, nos regalan periódicamente programas facturados desde la pasión del fan, del de verdad, del que lleva haciendo los cuernos en alto desde que tiene memoria. Abundan los especiales sobre bandas (hace poco uno muy potente sobre Motley Crue, o el que hicieron sobre The Cult, uno de sus trabajos más descargados). Para mi gusto a veces se decantan más de lo que me gustaría hacia el metal, pero hacen tantos programas que es imposible que no encuentres material de tu agrado.



4. Tertulia deportiva Muerte y Destrucción.


Cambiamos de tercio y entramos en el apasionante mundo del deporte. Con poco tiempo de vida se ha convertido en un must absoluto. Facturado por, prácticamente, la misma gente de Metal N' Rock, se encargan de comentar la actualidad del fútbol en nuestro país cada fin de semana, y de las competiciones europeas entre semana, con un nivel de actividad que a veces ralla la locura. Decir que en las ediciones de entre semana cuentan con la colaboración de un tal Javi Torreira en funciones de analista Champions. Nivel muy alto de comentarios y sobre todo MUY entretenido, tanto para los que lo escuchan como para los que lo confeccionan. O eso me dicen...



5. La órbita de Endor.


Acabamos con uno de mis podcast favoritos, un programa que a pesar de su nombre relacionado con el universo Star Wars, confecciona auténticas joyas del podcast tocando todo tipo de temas relacionado con el celuloide, las series o el cómic. Obviamente sus especiales sobre la saga galáctica son pequeñas obras maestras donde sus colaboradores realizan un trabajo descomunal, mostrando un nivel de conocimiento tremendo, especialmente el Coronel Kurtz, que es una verdadera enciclopedia. Especiales sobre películas (el de Pulp Fiction que hicieron hace poco es una verdadera delicia), o series (los análisis sobre Daredevil o Jessica Jones ya los quisieran muchos profesionales), juegos, trailers... lo convierte en una escucha obligatoria para cualquier adicto a ese tipo de material. Insuperables.

Enlace Ivoox.

viernes, 22 de abril de 2016

Un 23 de abril.


En estos tiempo tan extraños que nos ha tocado vivir, existen en mi vida pocas certezas. Una de ellas es que tengo un ángel en el cielo. Hace tres años que llegaste, saludaste, nos distes un par de lecciones y te fuiste, lo cual no significa que nos abandonaras. Porque sigues con nosotros, como recuerdo imperecedero, como parte de nosotros, como enseñanza de fuerza, como aprendizaje profundo del amor absoluto que se puede llegar a profesar, del dolor que uno puede llegar a absorber y de un par de cosas que sabes no puedo explicar aquí a riesgo de que me llamen loco. 

Tres años, 1.095 días sin que deje siquiera uno de acordarme de ti y de darle gracias al cielo por haberte conocido. 

Siempre, siempre con nosotros. 

Y como cada 23 de Abril, volveré a poner esta canción y a soñar con estar contigo.

   

jueves, 21 de abril de 2016

Prince/The Artist Formerly Known As Prince... DEP.


Menuda racha llevamos... Se ha ido Prince, un genio, un grande... Hasta siempre, y gracias.

PD: No puedo dejar de acordarme de uno de mis momentos favoritos de Prince, cuando en los 90's fué el invitado del Muppet Show y, quién sabe si porque estaba rodeado de seres más afines a él que las propias personas, pero pudimos ver a un Prince completamente relajado, nada divo, pasándoselo bien como un niño. Muy grande.

 

miércoles, 20 de abril de 2016

Txuminos Imberbes: Historia del punk cuchufleta.



¿Qué es el punk? Julio, de El Lobo en tu puerta, decía que era inmediatez (“toca mal pero toca ya”). Otros dicen que es actitud, tener una idea clara y llevarla hasta las últimas consecuencias, da igual cuál sea la idea, pero a muerte con ella. ¿Qué es el punk? El punk es ser un Txumino Imberbe, la actitud y la inmediatez llevadas al límite, bañados en alcohol y locura pasajera (o no).

Conozco a Felix Krock de toda la vida, pero comenzamos a tener más relación hace unos diez años cuando descubrió que el tipo ese con cara de pollardo controlaba algo de música. Un tipo entrañable Felix, a veces quieres llevártelo de cañas hasta decir basta y otras quieres tirarlo por el barranco más cercano, pero este mundo sería un sitio mejor con más gente como Felix, sin duda. El caso es que cuando regresé a Jerez después de una década en la capital del reino me enteré que estaba en una banda, una banda punk, nada menos. Su nombre es imposible que te deje indiferente, pero su logo es de los que no se olvidan. Sus canciones ramonianas, sucias, rápidas y directas al estómago son muy grandes. Pero su directo… ah amigos… su directo es… su directo es LO PUTO MÁS. Sólo puedo decir que apenas los he visto una vez, pero de entre una larga lista de conciertos a los que he asistido en mi vida, puedo asegurar que el de los Txuminos Imberbes ha sido, de lejos, el más divertido en el que he estado jamás. Hace ya años de eso, pero esa actuación (aquí la podéis ver, mi magnífico cráneo se ve a la izquierda) en el tabanco El Pasaje no la olvidaré nunca, ese chino que no entendía nada, esa instalación eléctrica con todo el equipo conectado al único enchufe del baño, esas sustancias, esas familias pijas huyendo despavoridas, esa actitud punk-rock absoluta (me importa todo un carajo, solo quiero divertirme)… Aquello fue lo más parecido a lo que se debía presenciar cada noche en el CBGB en los 70’s, suciedad, actitud y sobre todo diversión.


¿A qué viene todo esto? Viene a que ha caído en mis manos y en mi estomago (porque viene acompañado de una pequeña botella de amontillado Imberbe) la biografía de los Txuminos, editada por la Librería Agrícola de Jerez, y puedo asegurar que su lectura ha resultado tan divertida como acudir a sus conciertos. Es más, creo que no me reía tanto leyendo desde que Don Juan allá en EGB nos hizo leer El Lazarillo de Tormes y mis risas se escuchaban hasta la otra clase…

La biografía en sí es obra del Pito, cantante de la banda, que relata con precisa prosa cómo comenzó la formación, en una hamburguesería, sin ensayar, sin batería y con bajista y guitarrista conociéndose allí mismo, a la vez que cantaba un estribillo que decía “mierda, mierda…” mientras los afortunados clientes degustaban una sabrosa hamburguesa. Obviamente el resultado fue tan satisfactorio que les pidieron que dejasen de tocar. El bar cerró al poco tiempo.

Nada en el devenir del grupo es lo habitual, todo se tiñe de la candidez del absurdo y del dejarse ir que de forma natural va estableciendo quién toca y quién no, dónde y cómo. Si comenzar a tocar la batería sin batería no es punk, apaga y vámonos. La vida del grupo es un sinfín de anécdotas, como que los miembros entren en la formación sin avisar y la abandonen de la misma forma. Como que llegue una chica en mitad de un ensayo y comience a morder la pared sin mediar palabra. Las potas del Muelles antes, durante y después de las actuaciones. Las cantidades ingentes de alcohol, del barato y del más barato, como condición necesaria para dar un “buen” concierto. Las amistades que han ido forjando su leyenda a lo largo del país (las aportaciones de Robertez al anecdotario Imberbe son impagables), sus discos grabados y nunca editados, guitarras que se quedan colgadas en el aire, letras desquiciadas y afiladas directas  a la yugular, el Capitán Entresijos estrenando La Moderna, las visitas a Vallecas y a Trebujena,  las versiones de temas infantiles (Tigres y Leones o Fraguel Rock), su crítica mordaz y naif…

El punk… ¿qué es el punk? Los Txuminos Imberbes es el puto punk.


Txuminos es un grupo. Sin individualidades, sin fisuras. Un grupo que trasciende de la plantilla de cada temporada. Es una comunidad. La comunidad. 

Un grupo que se hibrida con otros  y cuya porosidad provoca que los seguidores nos cofundamos entre ellos; haciendo difícil reconocer dónde empieza el grupo y dónde los seguidores.

Cada actuación, pues, es una concelebración de la confusión, el caos, la anarquía…

PeterParquerdelaUnión.


  

Daos prisa que quedan pocas copias! Podéis pedirlo en la Librería Agrícola. Si decís que váis de mi parte serán encantadores...